Con el último día de enero y a los 93 años, se apagaron la sonrisa y la risa contagiosa de Hortensia Ñata Ávila. A temprana edad conoció y contrajo matrimonio con Armando Le Fort. Mujer de trato exquisito y amable, con una adquirida tonada santiagueña capaz de apaciguar toda conducta descontrolada. A la vez, supo hacer de su matrimonio un puntal de fidelidad y entrega mutua, nidal en donde fue desgranando de su sarmiento 10 hijos, que le dieron 51 nietos y 63 bisnietos.
Nadie que la haya conocido, aun un mínimo instante podrá olvidarla. Su agradable conversación, la fineza de su humor y su no tan tímida carcajada, gesto contagioso reflejado en todos y cada uno de los suyos. Acompañó a su marido y a sus hijos en todas sus actividades, sobre todo las deportivas en Tucumán Rugby Club, donde los varones transpiraron la camiseta del rugby y las mujeres, las del hockey. Los tiempos familiares se alternaron con merecidos descansos en el campo donde pasaban los calurosos veranos. A la más mínima queja o reproche de los hijos, les decía: “Todos contentos nos vamos a Guasayán” (donde la temperatura mínima ronda los 35 grados). Quienes la conocieron debieron haber creído que era eterna, que el tiempo no le pasaba. La tersura de su piel y su energía no hacían imaginar jamás su real edad.
Su gran familia se multiplicó en miles de amigos de todas las edades. Verdadera institución de mujer, madre, abuela, bisabuela y amiga y por sobre todo, cristiana devota, fiel y firme servidora de la palabra en el servicio al prójimo, al cual acudía sin alardes, sin campanillas, con la mejor arma que Dios le diera: su sonrisa. Fue terciaria dominica y participó en los inicios de la Unsta; conformó desde los orígenes el Movimiento Familiar Cristiano local, acompañó las actividades de los curas Lourdistas y fue miembro activo de la Acción Católica.
Muestras de real afecto y sentido pésame se manifestaron por las redes sociales ante el impedimento de poder concurrir a sus exequias en forma personal, y ellas perdurarán por todos los años venideros, como eterno será su recuerdo.